
Dejen de luchar contra sus calentadores resistentes al agua
El problema con la mayoría de los calentadores resistentes al agua es que suelen fallar justo en el sello o en el punto de conexión. Además, cuando se envuelve el elemento calefactor en una carcasa IP65 para protegerlo del polvo y la humedad, generalmente se pierde la posibilidad de acceder al interior de la unidad. La mayoría de las unidades están tan bien selladas que, si un tubo se quema, hay que desmontar toda la carcasa para poder repararlo. Es un verdadero problema. Por eso, decidimos solucionarlo.
La mentalidad de “componente consumible”
Consideramos el elemento calefactor como un componente consumible, algo similar a una bombilla. Si una bombilla se rompe después de cinco años, no deberíamos tener que volver a conectar todo el sistema eléctrico. Nuestra solución consiste en separar la carcasa protectora IP65 del propio componente calefactor. Basta con sacar el módulo, reemplazar el tubo y volver a montarlo. Lo mejor de todo es que no es necesario romper el sello hermético de la unidad para hacerlo.
Las compensaciones necesarias
Al mantener la clasificación IP65, la unidad debe resistir los chorros de agua a baja presión. Para lograr esto, utilizamos juntas resistentes a altas temperaturas y conectores estandarizados. Pero hay un inconveniente: el calor se acumula dentro de la unidad. Dado que está bien sellada, el aire caliente se acumula mucho más rápido que en un calentador normal. Por eso es tan importante ajustar adecuadamente la densidad de potencia. Si intentamos meter demasiados vatios en un espacio tan pequeño, simplemente acabaremos dañando el componente más rápidamente.
Reparación rápida
Cuando un tubo se rompe, no es necesario desmontar toda la unidad. Utilizamos clips modulares para un reemplazo rápido. De este modo, lo que antes tomaba horas ahora solo lleva unos minutos. Además, utilizamos conectores estandarizados. Nadie quiere lidiar con conexiones propietarias durante una avería en medio de la noche. Basta con sacar el módulo antiguo, poner uno nuevo y listo. Así, las máquinas siguen funcionando y los costos de mantenimiento no aumentan excesivamente.